Yo no hablo del principio y del fin…
marzo 18, 2012
Jaime Sabines “No es que muera de amor”
diciembre 27, 2010
Septiembre
agosto 31, 2010
*
Por septiembre
se te llenan de sótanos los labios
y es relativo el cielo
después de haberte visto preguntarle a la vida.
Pero también el cielo,
arrugado y preciso
como tu cazadora adolescente,
quiere estar entreabierto,
brillar recién amado,
descansando en la hierba
el peso de su larga cabellera de nubes.
Por septiembre
se te llenan de humo los síes en la boca.
Por Septiembre, Luis Garcia Montero
*
En el pálido azul que acogen las terrazas,
los labios desprovistos que saben regresar
y el vuelo de las últimas gaviotas.
Voces que el mar congrega,
que vienen con las olas y son la lejanía.
Playas tendidas como alas de nieve
al pie de los bañistas
y autobuses velados con tenues pasajeros
que persiguen la falta de costumbre.
También entonces
rubias muchachas sumergidas
en el agua templada de las historias breves
y la pasión del horizonte, el hilo de ciudades
que definen los barcos que se alejan.
No es más real, septiembre, que un recuerdo,
pero nombres que dimos por perdidos
recobran claridad, el aire que atraían
y el sueño en que resisten los veranos.
Septiembre, Luis Muñoz
Nicole Brossard
mayo 10, 2010
Poeta, novelista y ensayista, Nicole Brossard nace en Canada en 1943. Su obra ha sido reconocida con numerosos galardones y traducida a varios idiomas, actualmente es miembro de la Academia de las Letras del Quebec y de la Academia Mundial de la Poesía.
*
sobre la espalda redonda de la luz
nada es frívolo
la vida recomienza
el viento tiene riñones firmes
nadie excita los pensamientos la piel
y una cosa rosa de un raro sabor
a utopía y a relato
mientras que la noche imita la muerte
y todo lo que es necesario
sobre la espalda redonda de la lengua
****
en el verdadero tormento
es fácil es suficiente
nivelar los pensamientos y escuchar
un ave tropical o un canto de sirena
un surgimiento inenarrable
en el centro del silencio
que aboliría el tormento
*
Nicole Brossard ( de Cahier de roses et de civilization, Trois Rivieres, 2003)
Carta sin despedida
abril 7, 2010
CARTA SIN DESPEDIDA
A veces,
mi egoísmo me llena
de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin remedio,
mi querido
hermano y parigual en la desgracia.
A veces –o mejor dicho:
casi nunca–,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces
a la que amaba sólo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
–quizá por imposible y por lejano.
Pero el odio también me modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta
soy otro
que no odia,
que ama
a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
largo el cabello.
Cuando sonríes, yo te reconozco,
identifico tu perfil primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como sigues
siendo,
como serás ya siempre, mientras te ame.
Angel Gonzalez (Sin esperanza, con convencimiento, Seix Barral)
La ducha (Ch. Bukowski)
marzo 16, 2010
La ducha
nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro siempre está suave y lleno de paz
y ella me lava primero
me extiende el jabón por los huevos
los levanta
los aprieta,
luego me lava la polla:
“¡oye esto sigue duro!”
luego me lava el vello de ahí abajo,
la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,
yo sonrío sonrío sonrío,
y después la lavo yo a ella…
primero el coño,
me pongo detrás, mi polla en sus nalgas
suavemente enjabono los pelos del coño,
lavo ahí con un movimiento suave
tal vez me detenga más de lo necesario,
luego las piernas por detrás, el culo,
la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,
enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,
las piernas por delante, los tobillos, los pies,
y luego el coño, una vez más, para que me dé suerte…
otro beso, y ella sale primero,
se seca, a veces canta mientras yo sigo allí
pongo el agua más caliente
disfrutando los buenos momentos del milagro amoroso
luego salgo…
normalmente es por la tarde y todo está tranquilo,
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa
podríamos hacer,
pero el estar juntos resuelve casi todo,
en realidad, lo resuelve todo
porque mientras esas cosas estén resueltas
en la historia de una mujer y
un hombre, es diferente para cada cual,
mejor y peor para cada cual…
para mí, es tan espléndido como para recordarlo,
tras la marcha de los ejércitos
y de los caballos que pasan por las calles afuera,
tras los recuerdos del dolor y el fracaso y la desdicha:
Linda, tú me has traído esto,
cuando te lo lleves
hazlo lenta y suavemente
hazlo como si estuviera muriéndome en sueños en lugar de
en vida, amén.
Charles Bukowski
Paul Eluard
diciembre 14, 2009
En 1924, Paul Éluard (Saint-Denis, 1895 – 1952) reaparece tras un tiempo alejado de la vida social. Algunos meses antes, Gala, la que hasta entonces fuera la mujer de su vida, le abandona seducida por Dalí tras unas vacaciones que la pareja pasa junto al pintor en su casa de Cadaques. El amor, la poesia (1924) son el testimonio escrito de ese periodo, una catarsis creativa donde conviven y se confunden sueño y realidad, anhelo y desgarro, el amor y el desamor en definitiva.
◊
He cerrado los ojos para no ver nada
He cerrado los ojos para no llorar
Por no verte.
Dónde estan tus manos las manos de la caricia
Donde estan tus ojos la voluntad del día
Tú perdido todo ya no estás aquí
Para iluminar la memoria de las noches.
Yo perdido todo solo me veo vivir.
◊
Viaje del silencio
Desde mis manos a tus ojos
Y entre tus cabellos
Donde unas doncellas de mimbre
Se adosan al sol
Mueven los labios
Y dejan a la sombra de cuatro hojas
Alcanzar su cálido corazón de sueño.
◊
Nuestros ojos intercambian su luz
Su luz y el silencio
Hasta no reconocerse
Hasta sobrevivir a la ausencia.
◊
Bocas ávidas de los colores
Y de los besos que las dibujan
Llama hoja agua sensible
Un ala las mantiene en su palma
Una risa les derriba.
◊
Se inclina sobre mí
Corazón ignorante
Para ver si la amo
Confía olvida
Bajo las nubes de sus párpados
Su cabeza se duerme en mis manos
Donde estamos
Juntos inseparables
Vivientes vivos
Vivientes viviendo
Y mi cabeza rueda en sus sueños.
◊
Ha sido reeditado en numerosas ocasiones por Visor, desconozco si esta disponible actualmente.
Rafael Espejo
octubre 26, 2009

Rafael Espejo (Palma del Rio, Cordoba. 1975) es Licenciado en Filologia Hispanica por la Universidad de Granada. Ha publicado El circulo vicioso (Universidad de Granada, 1996) con el cual consiguio ser finalista del “Premio Garcia Lorca”, El vino de los amantes (Hiperion, 2001) ganador ex aequo del “Premio Hiperion” en 2001 y finalista del “Premio Ojo Critico” del mismo año y finalmente Nos han dejado solos (Pre-Textos, 2008) con el que obtiene el “X Premio de Poesia Emilio Prados”.
Su poesía es sensual y casi palpable, sus poemas redondos y no exentos de pinceladas de humor, un pequeño oasis donde la vida se serena.
◊
La Rueda
Mientras duermo algun sueño
en la sabana
una presa sucumbe a su depredador.
Aquí es noche. Allí día.
Se despereza el mar a cada ola,
las dunas del desierto no encuentran acomodo.
Si alguien colma su sed,
alguien se desahoga entre memorias tristes.
Huye una nube
(flota,
se invierte en ese charco),
esta volviendo.
La flor despunta tersa,
se ruboriza el viejo por seguir siendo mundo.
Todo comienza ahora. Todo acaba.
◊
Ejemplos de lo que no te digo
Si en la cama, dormido junto a ti,
me hundo en sueños ocultos, embrionarios,
y se me filtra tu respiración,
y esos acordes forman una música
sedante,
y el feto no responde sino en recogimiento,
como palpita el fruto en su semilla
bajo la tierra.
Si te traigo
un ramo con la savia fresca aún
y lodo en las raices
para que inhales
la penetrante esencia de la flor,
sus profundas razones.
Si en la bañera,
entre nubes de espuma,
desertamos del tiempo de los otros
y quedamos así,
en silencio sumidos,
los cuerpos dilatándose en el agua caliente
como dilata si se piensa el mar
(que es nuestra mente entonces)
Si te cuido
sin esas dos palabras
que al decir amortiguan,
rebotan
y dispersan
un sentimiento usado ya por otros,
nos privan de su exclusividad.
◊
El milagro
Si me pide Panchita
que desintegre el agua para demostrarle,
separaría hidrogeno de oxigeno
con unas pinzas.
No en realidad, pero quizas lo hiciese.
Que me lo pida.
◊
Nos han dejado solos
A la orilla del mar,
donde el aire se densa porque viene
rumiando idiomas.
Tiembla el cielo en las aguas,
la tarde mece así sus intuiciones.
Y si me abrazas nos desvanecemos
en el paisaje pardo.
Qué placenta
esta balsa de tiempo suspendido,
que remanso de paz.
Como el principio.
◊
Sin equipaje
¿Qué puedo retener
con tamaño agujero en el bolsillo
de la memoria?
Nada acumulo, todo
me sucede,
soy un símil perfecto para el tiempo.
Es mi don altruista:
cuando muera, conmigo
morirá menos mundo.
Me acuerdo
julio 11, 2009

… y si la vida en algo esta cifrada / es en nuestros recuerdos…
Joe Brainard (Salem, Arkansas 1942-1994) destacó a lo largo de su trayectoria por sus innovadores montajes, collages y cuadros. También fue diseñador de libros y portadas de discos, escenografías y disfraces teatrales. Sus pinturas y montajes tempranos muestran la influencia de Jasper Johns, Andy Warhol y Joseph Cornell. Su obra se ha exhibido en múltiples museos y galerías de gran prestigio, como el MOMA o el Metropolitan. Me Acuerdo libro escrito en 1970 y editado hace pocos meses por la editorial sexto piso es una obra original y aparentemente modesta en la que el autor se descubre a traves de sus recuerdos mas intimos, trazando a su vez un retrato entrañable de la cultura estadounidense de los cuarenta y cincuenta. La originalidad de Me Acuerdo reside precisamente en eso, apuntar cada frase partiendo siempre de las mismas dos palabras, “Me acuerdo”..como si de redactar algun tipo de castigo infantil se tratase. El resultado es un libro muy entretenido, curioso, cercano y evocador, que seguro llevara al lector a elaborar sus propias sentencias al estilo de Brainard, aqui teneis algunos ejemplos:
Me acuerdo de pasar mucho tiempo en la bañera y de lo arrugado que se te quedan los dedos
Me acuerdo de los zapatos rojos de Judy garland en el Mago de Oz
Me acuerdo de preguntarme por que Dios no usaba mas sus poderes para acabar con la guerra y la polio.Y ese tipo de cosas
Me acuerdo de decir “gracias” en ocasiones que no lo requieren
Me acuerdo de decir “gracias” en respuesta a “gracias” y que la otra persona se quede sin saber que decir.
Me acuerdo de intentar chuparmela una vez, pero no llego a funcionar

Ana Gorría
mayo 26, 2009

Ana Gorría (Barcelona, 1979) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado Clepsidra (Plurabelle, 2004); y, en colaboración con la pintora Pepa Cobo y el compositor Juan Gómez Espinosa, Araña (El Gaviero, 2005). Recientemente ha sido incluida en la antología Deshabitados de Juan Carlos Abril (Diputación de Granada, 2008).
Hace muy poco que conozco la poesía de Ana Gorría y su efecto en mi ha sido inmediato, os dejo algunos de sus poemas con la esperanza de que os gusten tanto como a mí y que os acompañe esa sensación de juguete nuevo que disfruto desde entonces.
◊
Solsticio
Canción de cuna inmóvil sobre los matorrales.
La luz
descansa
entonces,
rendida,
de incendiarse.
◊
Ad astra per aspera
No ha podido el cansancio contaminar los pasos y teñirlos
de dura luz polar.
Para vencer el vértigo,
un corazon de nieve. La inmensidad del cielo en
[transparencia.
Exacta canción: sombra por la que no rendirse a las
[estrellas.
◊
Planet Circle
Ante los ojos, la casa y su silencio
de esfera clausurada. La gravedad
del muro, el péndulo
cansado.
A veces, la hendidura,
la cicatriz de un cuerpo que sostiene
su propia intrascendencia.
El sonido que nunca rasga el cuarto.
La cuenca o la hemorragia en las que orbita
el lejano temblor de las ciudades.
◊






